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Gral. Pueyrredón


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Arquitectura: Museo de imagen
y sonido de Copacabana, un innovador recinto
para las artes visuales y sonoras
[Diller Scofidio + Renfro].

Diseñado por el despacho de Arquitectura neoyorquino Diller Scofidio + Renfro y ubicado en la ciudad de Río de Janeiro, Brasil; la nueva sede del Museo de la Imagen y Sonido se ha convertido en el ícono de la ciudad dedicado a la conservación y estudio del patrimonio visual y sonoro de Brasil, además de concentrar en un solo espacio las instalaciones del MIS, que hasta ahora estaban dispersas alrededor de la urbe. (Mie Ago 26 2009)

Los museos son una de las tipologías arquitectónicas más representativas de las ciudades modernas. Estos espacios por lo general se convierten en íconos asociados a la exaltación de la identidad y los valores colectivos en la definición del paisaje urbano.

Bajo esta lógica, aparece el proyecto para la nueva sede del Museo de la Imagen y Sonido [Museu da Imagem e de Som] de la ciudad de Río de Janeiro, Brasil, diseñado por el despacho neoyorquino de arquitectura Diller Scofidio + Renfro1.

La intención de este edificio, además de concentrar en un solo espacio las instalaciones del MIS, que hasta ahora estaban dispersas alrededor de la ciudad, es convertirlo en un centro dedicado a la conservación y estudio del patrimonio visual y sonoro de Brasil.

El diseño del museo no fue una tarea fácil, primero porque este recinto se ubicará en uno de los sitios más emblemáticos de la ciudad, la Avenida Atlántica de la playa de Copacabana; segundo, por la proximidad de este espacio con algunas de las piezas arquitectónicas más importantes de la arquitectura brasileña: el Museo de Arte moderno del arquitecto Affonse Eduardo Reidy y el Museo de Arte Contemporáneo de Niteroi del maestro Niemeyer y tercero porque Brasil es uno de los países en donde se desarrollan algunos de los eventos de arte contemporáneo de mayor relevancia internacional, tal es el caso de la Bienal de Arte de Sao Paulo, la segunda más importante que se lleva a cabo actualmente.

Considerando que Brasil es uno de los territorios de mayor relevancia para la difusión del arte contemporáneo y que el legado arquitectónico brasileño más importante está representado justamente por los museos –muchos de ellos diseñados por el afamado arquitecto Oscar Niemeyer-, este espacio tenía que proponerse como una estructura excepcional que pudiera estar al nivel de los grandes espacios museísticos del periodo moderno.

De tal suerte, el Museo de Imagen y Sonido fue concebido como un objeto de singular volumetría que, con dos recursos, la extensión del paisaje y la transparencia, despertará la curiosidad, invitará al descubrimiento y se integrará al paradisíaco contexto.


La solución arquitectónica propone esta estructura como una extensión de la Avenida Atlántica, que poco a poco se eleva a partir de una serie de rampas –siete en total- que atraviesan los espacios interiores y exteriores y que rematan con una espectacular sala de proyecciones al aire libre, ubicada en el último piso del edificio.

Aunque la intención de Diller Scofidio + Renfro es presentar al Museo de Imagen y Sonido como una extensión del bulevar, la solución arquitectónica, de rampas que entran y salen a lo largo del edificio, explora además nuevas relaciones formales entre los edificios y el espacio público.

A partir de lo antes mencionado, se crea un conjunto espacial que propone al visitante una especie de topografía que abstrae la lógica del paisaje en un juego geométrico en el que el edificio se expande a lo largo del terreno con nuevos contornos. De esta forma también se desarrolla un espacio alterno que amplía las posibilidades de uso.

La extensión de la topografía puede considerarse como una progresión que sucede en los espacios internos o bien, como una señal de transición de sus propios usos: galerías, aulas, bares, restaurante y sala de proyecciones al aire libre; de manera que el edificio enfrenta al espectador con una experiencia múltiple, en la que el espacio del museo se relaciona plenamente con el paisaje de Copacabana.

El recurso de las transparencias aplicado en la fachada a partir de grandes superficies acristaladas y celosías, permite además, que el museo funcione como una especie de mirador desde el que los habitantes -para quienes generalmente está restringido el acceso a ciertas zonas- puedan observar libremente hacia los diversos hoteles y playas privadas que se encuentran en esta famosa ciudad.

La opacidad de las superficies de concreto, como valor arquitectónico, también adquiere en el Museo de Imagen y sonido una gran relevancia ya que funciona como contrapunto de los elementos acristalados que reflejan el paisaje y muestran el interior.

La construcción del Museo de Imagen y Sonido de Copacabana, Río de Janeiro, se concluirá en el año 2011 y por sus características, seguramente se convertirá en uno más de los atractivos turísticos y de difusión cultural más importantes de América Latina.

 







La nueva sede del Museo de la Imagen y Sonido se ha convertido en el ícono de la ciudad dedicado a la conservación y estudio del patrimonio visual y sonoro de Brasil.



La solución arquitectónica propone esta estructura como una extensión de la Avenida Atlántica, que poco a poco se eleva a partir de una serie de rampas.



Este espacio se ha propuesto como una estructura excepcional que está al nivel de los grandes espacios museísticos del periodo moderno.



El Museo de Imagen y Sonido fue concebido como un objeto de singular volumetría que, con dos recursos, la extensión del paisaje y la transparencia, despertará la curiosidad.



La opacidad de las superficies de concreto funciona como contrapunto de los elementos acristalados que reflejan el paisaje y muestran el interior.




 

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